53 hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos psicológica bajo la denominación de libre albedrío como una ilusión o mito que la neuroética ha desvelado y resuelto. Pues ha descubierto que lo que se dice como libertad de la voluntad, no es más que un mero movimiento neuronal por parte del cerebro que antecede a cualquier propuesta de elección y/o decisión2. La siguiente cita pertenece a la obra de Michael Gazzaniga: La comprensión de que el cerebro funciona de forma automática y se rige por las leyes del mundo natural es alentadora y reveladora: alentadora, porque sabemos que el dispositivo de la toma de decisiones, el cerebro, tiene una estructura fiable para ejecutar las acciones elegidas; también reveladora, porque esclarece que todo el misterio del libre albedrío es un concepto erróneo, basado en creencias sociales y psicológicas de otra época de la historia humana que no se han corroborado y/o no se corresponden con el conocimiento científico moderno sobre la naturaleza del universo3. Hablando de libertad y, en concreto, en su expresión de libre albedrío, la neuroética cierra la cuestión reduciendo toda la problemática de la libertad a una mera conexión neuronal cuyo centro de operaciones es el cerebro. Así el cerebro sería el órgano moral por excelencia, pues albergaría en él la posibilidad de dar cuenta de todo comportamiento y, en concreto, de todo comportamiento moral. Presentamos así dos paradigmas o modelos contrarios, por antagónicos, de una comprensión de la libertad. El primer modelo trata de comprender la libertad y sus condicionamientos que avalan nuestra idea de abrirse a captar, por un lado, la pluralidad semántica que incorpora dicho término que ha llevado a cabo la filosofía moral 2 R. Moreno Bote, ¿Cómo tomamos decisiones? Los mecanismos neuronales de la elección. EMSE EDAPP, Madrid 2018 y J. Fuster, Cerebro y Libertad. Los cimientos cerebrales de nuestra capacidad para elegir. Ariel, Barcelona 2016 que, aunque reconoce “la complejidad, varianza, no linealidad y de naturaleza probabilística de las transacciones neuronales, en especial con relación a los fenómenos psíquicos” (p.23), sostiene que “el libre albedrío humano es un fenómeno de la capacidad del cerebro para escoger, racionalmente o no, entre las diversas acciones posibles” (p.11). 3 Michael Gazzaniga, ¿Quién manda aquí? El libre albedrío y la ciencia del cerebro. Paidós, Madrid 2012, pp.264265. Otro tanto puede verse en Dick Swaab, Somos nuestro cerebro. Cómo pensamos, sufrimos y amamos. Plataforma Actual, Barcelona 2016, 27 donde sostiene que: “Todo lo que pensamos, hacemos y dejamos de hacer sucede en nuestro cerebro. La estructura de esa máquina fantástica determina nuestras posibilidades y nuestro carácter; somos nuestro cerebro. La investigación cerebral no se reduce, pues, a indagar las causas de enfermedades mentales, sino que constituye en sí misma una búsqueda de por qué somos como somos, una búsqueda de nuestra propia identidad” a favor de una libertad “en condiciones”. una perspectiva ética
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