54 actas del x congreso católicos y vida pública clásica. Y, a pesar de ello, postula y defiende la libertad del sujeto moral —el libre albedrío— para autodirigirse y, así, identificarse. En cambio, el segundo modelo reduce drásticamente la complejidad del sentido de la libertad ‘colonizando’ el significado del libre albedrío que era la expresión clave en la tradición clásica para hablar de libertad, reduciéndola a una red de conexiones neuronales dirigidas por el cerebro como centro de operaciones de toda actividad del sujeto, como hemos insinuado más arriba. Esta negación científica de la libertad que lleva a cabo la neuroética permite explicar el origen de todo comportamiento, con el poder añadido de dirigirlo. El tema del biomejoramiento moral —moral bioenhancement— que se predica ya desde el Transhumanismo y el Posthumanismo4 es el mejor ejemplo de esta deriva. Y, más en concreto, la puesta en escena del penúltimo intento de reducir el libre albedrío a una mera conexión de neuronas que sucede en el cerebro. dos paradigmas sobre el libre albedrío Tenemos así diseñado el doble escenario en el que quiero plantear la cuestión de la libertad: el paradigma que voy a denominar clásico, como punto de referencia para la consideración del libre albedrío, y el paradigma neuroético que lo pone en tela de juicio. Lo que más nos llama la atención es por qué ese empeño en negar, o quizá habría que decir reducir, el libre albedrío en el que la tradición clásica había depositado la defensa de la libertad del sujeto moral a pesar de todo. Aunque no es el momento de explicitarlo, podemos adelantar ya que dicho empeño tiene una explicación que es obvia: porque negando esta expresión de la libertad a un sujeto, todas las otras consideraciones que la filosofía clásica habilitaba para comprender el ‘misterio’5 de una voluntad libre dejan de tener sentido. Cuando todo este misterio que encierra la libertad, puede explicarse desde la ‘ciencia’ ¿qué sentido tiene acudir a términos trascendentales —abstractos— como por ejemplo son libertad, conciencia6, libre albedrío… para hablar de ella? 4 Cf. G. González R. Arnaiz, Bioética y Biopolítica. Aproximaciones desde el Trans/Posthumanismo. Ed. Comares, Granada 2021, 49-65. 5 “¡Tremendo misterio el del libre albedrío! El libre albedrío no es una razón, es una verdad; querer razonarlo es destruirlo” (M. Unamuno, Diario íntimo. Alianza, Madrid 1986 (6ª ed.), 43. 6 A este respecto puede resultar provechosa la lectura del libro: J. Arana Cañedo-Arguelles, La conciencia inexplicada. Ensayo sobre los límites de la comprensión naturalista de la mente. Biblioteca Nueva, Madrid 2015.
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