55 hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos Pues bien, como ya conocemos, el referente de este nuevo saber moral – concluido de las ciencias neurocognitivas —denominado neuroética7— tiene como objetivo explicar justo lo que es más complejo de la acción humana, a saber, el comportamiento moral. Un comportamiento al que tradicionalmente se le tildaba de voluntario y libre. Justo los dos elementos que este nuevo saber se jacta de explicar. De ahí la constante presencia de ‘lo neuro’ en todo lo referido al orden de las más diversas actividades humanas. Al punto de que hoy todo lleva el apellido de neuro: neuromarketing, neuroeconomía, neuroderecho, neuroeducación… hasta algunos hablan de neurorreligión. Lo determinante es observar que todo lo que tiene que ver con la elección y con la decisión está ‘colonizado’ por este nuevo ‘saber’. Téngase en cuenta que, en este contexto, no se habla tanto de libertad en general ni de sus dificultades para llevarla a cabo. Aquí lo que se pone en entredicho, o mejor, lo que se niega, es que la capacidad de elección y de decisión dependa de la voluntad de querer del sujeto que es lo que la tradición de la filosofía occidental ha entendido como libre albedrío (en inglés: free will). Y ¿por qué se niega esta modalidad de la libertad que nosotros vamos a integrar dentro del complejo que denominamos libertad psicológica? Porque es la libertad fundamental, ya que sin este libre querer del sujeto, las demás libertades carecerían de sentido. modos de la libertad y libre albedrío: una lectura desde la filosofía clásica La pregunta a través de la que la filosofía clásica, de rango eminentemente metafísico, se interroga por la libertad, no es si existe o no existe. Si fuera así, hablaríamos de una existencia necesaria o contingente, posible o imposible. La pregunta de la que parte, se interroga sobre aquello en lo que consiste el hombre, es decir, se pregunta por su esencia. Para decirlo de otra manera, lo que se pregunta es si somos lo que somos necesariamente, o podríamos ser de otra manera. 7 En la realidad, la neuroética es fruto de los desarrollos de las ciencias neurocognitivas que se producen a partir de la denominada ‘Década del Cerebro’ (1990-2000) proclamada por George Busch el 1 de enero de 1990 dotándola de unos fondos económicos y que continúa con la presidencia de Obama y también de Trump. Esto supuso avances significativos en las siguientes áreas: cerebro-conducta; neuroanatomía y neuroimagen; genética; neurobiología del desarrollo; neurotransmisores y receptores; neurología reconstructiva; Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas; trastornos psiquiátricos y otras enfermedades neurológicas. a favor de una libertad “en condiciones”. una perspectiva ética
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