56 actas del x congreso católicos y vida pública La respuesta más prudente sería decir que somos en gran medida las dos cosas. Hay una parte de lo que soy que yo no me la he dado, sino que me la encuentro dada (ser alto, varón o mujer, ser hijo de…, un ser humano del siglo XXI…). Todo esto es contingente, porque podría haber sido de otra manera, pero no es libre porque yo no he intervenido para que esto fuera así. Pero hay también otra parte de lo que soy que sí parece depender de nosotros (escribir una novela, hablar ahora, ser marido o mujer de alguien…) que también es contingente. Pero en otro sentido. Es así en razón de mi intervención y podría no haber sido así si hubiera actuado de otra manera. Soy lo que soy porque he elegido serlo. Pues bien, para que exista esta plasticidad o posibilidad que me permita ser lo que soy porque he elegido/querido serlo, es necesario, por preciso, que yo no sea todo lo que puedo ser. De lo contrario, mi ámbito de expresión estaría cercado por la necesidad (no podría ser amigo tuyo, caminar de un sitio a otro, ser marido…). En cambio, si hablo de mí en lo que soy porque me he convertido en lo que soy por mí mismo, estoy hablando de mí en tanto que libre. Cabe, por tanto, hacerse cargo de una serie de significados de libertad dependiendo de los modos de ser que la filosofía clásica ha pensado de una manera muy minuciosa8. Lo que explicaría la pluralidad semántica del término libertad a la que hemos aludido más arriba, tanto en sentido formal como en su ejercicio. Así, hablaríamos de: a. libertad en sentido metafísico. Este sería el primer significado de libertad definido como “la indeterminación del ser del hombre a una determinada manera de ser”. Esta apertura a otros modos de ser no es física, sino psíquica (propia de la psijé). Solo cuando el hombre conoce y tiende es cuando se abre a otros géneros de realidad9… Pues bien, esta apertura del mundo del hombre es la condición de posibilidad, para que la libertad, como libre albedrío, pueda darse. 8 La perspectiva clásica parte de una distinción metafísica entre lo que es y lo que no es pudiéndose dar cuatro diversos modos de ser. Así con respecto a lo que es se dan dos modos: lo que es y no puede no ser —que sería lo necesario— y lo que es, pero puede no ser —que sería lo contingente—. Otro tanto sucede con lo que no es. También aquí se dan dos modos de ser: lo que no es, pero puede ser —que sería lo posible— y lo que no es, y no puede ser —que sería lo imposible—. Estos cuatro modos se pueden referir a su existencia o a su esencia. Y así se puede hablar de una existencia necesaria y/o contingente; o también a su esencia, preguntándose si algo es lo que es necesariamente o contingentemente, o si es posible o imposible… 9 Max Sheler, El puesto del hombre en el Cosmos (Trad. José Gaos, ed. or.:1928), Losada, Buenos Aires 1994 y también Ghelen denominan a esta apertura, “apertura del mundo del hombre” porque a diferencia del animal, el hombre no tiene mundo circundante (Umwelt)… Heidegger, lo llamará “libertad trascendental”.
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