Actas X Católicos y Vida Pública | Hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos

72 actas del x congreso católicos y vida pública la palabra, el concepto, no habría siquiera que planteárselo. La libertad hay que reconocerla como una facultad personal, pero no se encierra en uno mismo. La libertad nos abre hacia el entorno, hacia los demás y crea la vida en sociedad; crea la comunidad de los seres humanos para la convivencia y el desarrollo personal. Se complementa aceptando la riqueza de la diversidad y ejerciendo con sabiduría la facultad de discernir y seleccionar. Y ser libre tampoco es ser todopoderoso, hacer todo lo que uno quiere. Después de todo, por naturaleza uno no puede, aunque quiera, hacer cuanto le pueda apetecer, pero no por eso deja de ser libre. Siendo como es la persona humana, un ser limitado, ¿cómo podría ser ilimitada la libertad? Por eso, toda limitación, cualquier limitación, no tiene por qué ser un insulto a la libertad ni estar reñido con ella. Ahora, como dijera nuestro beato Carlos Manuel Rodríguez, expresión que recientemente descubrí, “toda libertad que quite, desgarre, limite otra, cuidado…, puede convertirse en tiranía, dejó de ser libertad. Puede ser libertinaje”. Ello sucede cuando queremos imponer una verdad, la verdad que no es, la impuesta a la fuerza, esa no nos conduce a la libertad. Magistralmente la ha descrito el doctor Serrano Oceja en una columna del periódico El Nuevo Día titulada “Cuando la verdad te masajea: las “fake news” y la corrección política”: [...]esa libertad viene de una verdad mercantilizada, impuesta coactivamente. Para la Iglesia caminar en la verdad ha sido toparse y reconocer eventos históricos complejos que necesariamente ha debido de aceptar y de enfrentar. Es la manera en que, como poderosa institución diocesana que camina junto a su pueblo, puede mantener a sus fieles en comunión. No es ocultando, ni encubriendo, ni justificando, es aceptando verdades que la liberarán y que nos permitirán mantenernos en su regazo ofreciéndonos el camino de la salvación y, por lo tanto, regalándonos la liberación total. Para la Iglesia caminar en la verdad en este tiempo es dar espacio de corresponsabilidad a los laicos, educarnos para la libertad, para que usemos sus enseñanzas desde la sabiduría que nos ha sido regalada, con discernimiento, con criterio propio, educados en la doctrina social de la Iglesia, en el bien común. La libertad no es hacer cualquier cosa, sino que es la libertad para el bien. Porque el bien es posible, es ahí donde reside la libertad.

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