73 hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha le dice a su fiel escudero Sancho: La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. (2.ª parte, cap. LVIII) En el plano humano conocer la verdad y, por ende, encontrar la libertad es igualmente reconocer y entender mi identidad, mi yo, mi ser, mi quién soy. Ya no somos niños ni adolescentes que están tratando de encontrar su conciencia. Rebasamos la etapa. La libertad surge a raíz del reconocimiento y orgullosa aceptación de esa identidad, de ese sello que me marca y me distingue y tal verdad no puede dar paso a otra cosa que no sea autonomía, aceptación, que no sea liberación. En mal caminar, o quizás muy atrás, nos encontramos si todavía no hemos reconocido esta verdad y aún batallamos con nuestra identidad porque queremos ser otro. Somos isleños, somos parte de esta Isla que es un regalo hecho al mundo en días de paz para el gozo del hombre. Solo algunos afortunados la poseemos y nos regala una naturaleza prodigiosa para la vida en paz y en armonía. Hermosas palabras pronunciadas por el Dr. José Francisco Serrano Oceja citando a María Sambrano, 1940, pronunciadas en su discurso de aceptación del doctorado honoris causa que le fuera entregado esta semana precisamente por la prestigiosa PUCPR. Para los puertorriqueños, por razones históricas, se nos ha tornado complejo entender esta belleza. Y otros que nos miran con justa perspectiva la reconocen con inmediatez. Hemos estado atrapados en una historia, que maravillosa y sorprendentemente ahora se nos revela distinta. Pero se nos revela. ¡Y qué bueno! Pero contra ella reaccionamos a veces sin orden. Lo que procede, porque ahora muchos más tenemos la capacidad, es reestudiarla, reconocerla, reevaluarla reconciliarnos con ella para escribir una mejor y legarla a las nuevas generaciones. Y ello, necesariamente, nos llevará a entender y a defender nuestra cultura, nuestras instituciones, nuestro idioma; “conoceréis la verdad y la verdad os hará libre”: el caso de puerto rico
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