74 actas del x congreso católicos y vida pública nos llevará a rechazar la dependencia en la que se nos ha sumido, a apostar a la continuidad de lo que somos y dar seguimiento a nuestra construcción. Desde la perspectiva civil, de gobernanza y de orden, desde las ciencias jurídicas es obligatorio abordar algunos puntos de vista para cumplir con la encomienda de este Congreso: identidad, dignidad y deberes. ¿Cuál es nuestro estado de derecho, qué dice la norma, es esta solo derecho positivo, hechura de la capacidad y filosofar del hombre o recoge principios universales que por nuestra condición humana nos acompañan? En el ordenamiento jurídico puertorriqueño el orden político está subordinado a los derechos del hombre. Desde 1952 nos organizamos bajo una Constitución para “asegurar para nosotros y nuestra posteridad el goce cabal de los derechos humanos” y es factor determinante de nuestras vidas “la fe en la justicia”, y “la fidelidad de los valores humanos por encima de posiciones sociales, diferencias raciales e intereses económicos” Nuestra Constitución reserva para los puertorriqueños trascendentales y significativos privilegios que se esbozaron positivamente en una Carta de Derechos. Nos constituimos bajo la gran consigna de que existe un derecho y una justicia natural, que son inherentes a nuestra condición humana y forman parte integrante de nuestra personalidad. El Estado no crea tales derechos y, por lo tanto, no puede destruirlos ni negarlos. Si lo intentara, negaría la propia razón de su existencia, tiene un poder delegado, para fomentar y asegurar esos derechos fue constituido. A nuestra Constitución de 1952 la han atropellado en los últimos tiempos, esa es una verdad, y más adelante dejaré planteado si nuevas corrientes la atropellarán más, pero prevalece y mantiene principios tan importantes como lo son el contenido en su preámbulo y el reconocimiento de que nuestro ordenamiento jurídico nace poniendo nuestra confianza en Dios todopoderoso y en una Carta de Derechos que recoge como inviolable la dignidad del ser humano. Las importantes declaraciones de orden internacional que precedieron a la aprobación de nuestra Constitución de 1952, documentos como la Declaración Americana, y la Declaración
RkJQdWJsaXNoZXIy Mjg1NTM0OA==