28 actas del xii congreso católicos y vida pública Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. No es entonces un tema más, es el tema. Así que vamos a ver rápidamente el camino recorrido. La reflexión del Concilio Vaticano II sobre la colegialidad de los obispos puede considerarse como punto de partida. En el diálogo conciliar fue madurando la idea de asociar a algunos obispos al ministerio universal del romano pontífice, a manera de un organismo que expresara la solicitud de los obispos por las necesidades del pueblo de Dios. Fue así que san Pablo VI, el 15 de septiembre de 1965, publicó el motu proprio Apostólica sollicitudo por el cual instituyó el sínodo de los obispos y en 1967 un específico ordo synodi. Benedicto XVI publicó después un nuevo ordo synodi el 29 de septiembre del 2006. El papa Francisco, ese 15 de septiembre de 2018, publicó la constitución apostólica Episcopalis communio con una parte más doctrinal sobre el sínodo de los obispos y otra parte que recoge la normativa para la realización de las asambleas del sínodo. Es importante leer este documento para comprender el sentido eclesial que el papa Francisco le da al sínodo de los obispos y las consecuencias que deduce en la manera de celebrarlo. Recogiendo y desarrollando la eclesiología del Vaticano II, quiere que los sínodos de los obispos sean un ejercicio de colegialidad al servicio del santo pueblo fiel de Dios y la escucha de ese pueblo. Este sínodo de obispos, fíjense, del 2021 al 2024, primera novedad porque todos tenían 1 año más o menos, es una concreta realización de esas orientaciones que él nos dio en Episcopalis communio. Como muy bien lo sabemos, el sínodo tiene como contenido temático Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión y tal como está propuesto, ya es un ejercicio de sinodalidad en el tema. La preparación directa comenzó ofreciendo en los cuatro primeros números una brevísima síntesis de lo que es el camino sinodal. El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Esa es la razón del tema. La sinodalidad nos repite a la esencia misma de la Iglesia, orientada a la evangelización. Desde la unidad, en la pluralidad está llamada a ponerse en camino. No hay tiempo para una iglesia sentada, aburrida, pasiva, para nada. Es Iglesia en camino. El sínodo de los obispos es el punto de convergencia del dinamismo de la escucha recíproca en el Espíritu Santo, llevado a todos los ámbitos de la vida de la Iglesia.
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