El sínodo sobre la sinodalidad: comunicación, participación y misión Oscar Cardenal Rodríguez Maradiaga, S.D.B. arzobispo emérito de Tegucigalpa, Honduras Como dijo el doctor Serrano Oceja en su magnífica exposición, venir a la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico es venir a casa, así me siento y agradezco mucho la invitación. El sínodo, dentro de esta conferencia de católicos en la vida pública, es llamarnos para que la Iglesia entienda que estamos, no para estar encerrados, sino para ser una Iglesia en salida, como nos dijo el papa Francisco. Y organizar la esperanza para la comunión y la participación también es genial. Les agradezco, ¿por qué? Porque desde hace 45 años, la conferencia de Puebla toma como el tema para aplicar la exhortación postsinodal comunión y participación, desde Puebla y valdría la pena, los que tal vez ya la tienen muy empolvadita, por allá en los anaqueles, que vuelvan a leerla y van a encontrar una actualidad increíble. Por algo el papa Francisco escogió esa temática para el sínodo, o sea, no estamos fuera de puesto, estamos dentro de este camino, esta experiencia sinodal. Muy importante, y me encanta encontrar a mis hermanos obispos de Puerto Rico, también con nuestro patriarca, porque así le llamamos a monseñor, no solo por su barba tan venerable, sino por toda la animación eclesial. También hemos estado allí juntos en el sínodo. Desde el año 2015, cuando al conmemorar los 50 años de la institución del sínodo de los obispos, el papa Francisco pronunció un importante discurso retomando el espíritu de Vaticano II y del magisterio nos dijo esto: El mundo en que vivimos, en el que estamos llamados a amar y servir, también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión.
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