34 actas del xii congreso católicos y vida pública san Pablo VI. Hay muchos más participantes en este sínodo que en ocasiones anteriores. Los asistentes incluyen 364 con derecho a votar párrafos y textos, de los que 54 son mujeres, incluyendo laicas y religiosas. Es la primera vez que en un sínodo hay mujeres con derecho a votar. En la presidencia del sínodo hay también dos mujeres religiosas, Dolores Palencia, mexicana de la congregación de las hermanas de san José de Lyon y Momoko Nishimura, japonesa de los servidores del Evangelio de la misericordia de Dios. Trabajamos sobre 15 preguntas. No tengo tiempo y son muchas, entonces se las dejo para que las lean. Pero me prometen leerlas porque sino, no van a entender. Otro de los puntos claves, la comunicación y participación fueron excelentes. Usando las tecnologías actuales en cada mesa redonda había pantallas y cada uno tenía su iPad. Claro, no era suya y tuvimos que entregarlas. Pero mientras tanto, estábamos comunicados inmediatamente. Otra cosa genial. Además, cada semana se cambiaba la distribución de los integrantes de cada mesa, con lo cual era mucho mayor la variedad de los participantes. En los sínodos anteriores, los círculos menores eran fijos, todo el sínodo. Ahora no, nuevos interlocutores, de modo que yo, en lugar de hablar con 12, hablé con 48. Lo cual es una riqueza muy grande. Y además, otra cosa linda. La conversación espiritual. ¿Qué es esa onda? Conversación espiritual, seguida de periodo de oración en silencio, enriqueció mucho más los aportes de cada mesa. Cómo es eso, miren. Teníamos claro las respuestas al instrumentum laboris y la organización del sínodo nos decía, estas mesas van a trabajar sobre este tema. Los 12 participantes, cada uno tenía derecho a hablar 4 minutos. Y allí decía lo que pensaba sobre esa temática, pero después venía un periodo de silencio en el cual orábamos sobre lo que habíamos escuchado y después venía una segunda ronda, en la cual cada participante ya ponía en común lo que el espíritu le había dicho. Lo que salía ahí no era fruto de las meninges, sino que era fruto del Espíritu Santo y fue una riqueza grandísima. Luego se hacía el resumen y se mandaba a la comisión de los teólogos que enriquecieron mucho los aportes de cada mesa. Y el apoyo de reflexión, el equipo de reflexión teológica produjo abundantes frutos y con intervenciones personales que hubo en el aula se fue concluyendo en lo que se conoce ahora como Informe de Síntesis, que fue aprobado al final de los trabajos, lo que constituye el punto de referencia para el camino del pueblo de Dios en este tiempo. Como nos ha dicho el santo padre al aprobar estas líneas de trabajo el sínodo trata sobre la sinodalidad y no de un tema u otro. Lo importante es cómo se
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