Actas XII Católicos y Vida Pública |Organizar la esperanza para la comunión, la participación y la misión

75 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio la creación con pequeñas acciones cotidianas. Y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un nuevo estilo de vida.” Las palabras del padre Sosa hacen eco a la Encíclica Laudato si, donde se señala que la educación es esencial para ellos pues ayuda a crear una ciudadanía ecológica, buscando desarrollar hábitos pues, solo a partir del cultivo de sólidas virtudes, es posible la donación de sí en un compromiso ecológico. Laudato si sugiere que en esta educación la familia juegue un papel esencial, pues sirve como cimiento para la cultura de la vida. También pide que en los seminarios y casas religiosas de formación se eduque para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente y llama a la atención sobre la belleza de la creación para prestar a ella y amarla. Y nos ayuda también a reflexionar cómo podemos salir de este pragmatismo utilitarista. ¿Pero, cómo es que nosotros podemos cristalizar estas acciones cotidianas que motivadas por un proceso educativo, nos lleven a crear una transformación personal y un diferente cambio en nuestro estilo de vida cotidiana? Parte de la respuesta a esta pregunta la hemos discutido ya en las diferentes presentaciones anteriores. Se sustenta fundamentalmente en un esfuerzo para engendrar valores que sirvan como cimientos de liderazgo. Recordemos a Chris Lawny cuando nos describía ayer su modelo del servidor como líder, donde Launi sugiere que se forme a los individuos en base a un profundo conocimiento de sí mismos a través del desarrollo de su ingenio, el amor y el heroísmo. Así se espera que los individuos entiendan sus fortalezas, sus debilidades, sus valores y su visión propia del mundo. Que sean capaces de innovar y adaptarse a un mundo cambiante, donde también brinden un trato al prójimo con amor y una actitud positiva, y donde fortalezcan a sí mismo y a los demás con aspiraciones y sueños teóricos. Recordando el llamado del pacto global, que también lo discutimos en este Congreso, de poner al individuo el centro de nuestra gestión, quisiera compartir con ustedes la voz y el sentir de un estudiante del Jesuit Worldwide Learning, donde confío ustedes podrán observar cómo este proceso de formación ocurre y dónde, a pesar de calamidades extremas y trauma. Cada día muchas personas están organizando la esperanza para el cuidado de sus comunidades y de su entorno. Este estudiante al que haré referencia es un refugiado procedente de Burundi y quien reside en el campo de refugiados llamado Kakuma, que en la actualidad es organizar la esperanza para el cuidado de la casa común

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