Revista Horizontes: primavera/otoño 2011 | Año LIV Núms. 104-105

22 2002, cuando el pasado presidente George W. Bush-Pierce ofreció el mismo en un mensaje en la sede de la OEA. Aunque la región es importante para los Estados Unidos, el movimiento del presidente Bush respondía más a razones geopolíticas y de seguridad que a intereses económicos. Es cierto que la región es el cuarto (4 to ) comprador más importante para la federación. Pero Estados Unidos necesitaba tener presencia en la región por materia de seguridad y la creciente inestabilidad política que se vislumbraba en Suramérica. El DR-CAFTA es un tratado que busca la creación de una zona de libre comercio entre los países firmantes. Hace permanente los beneficios obtenidos en la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), abarcando un volumen comercial de treinta mil millones de dólares ($30,000,000,000.00). Éste tiene como objetivo propiciar el comercio transfronterizo de mercancías y servicios. Sus objetivos en Centroamérica dependen mucho de la voluntad política de sus gobiernos; en el caso de Nicaragua que en el 2006 entró a gobernar el líder de extrema izquierda Presidente Daniel Ortega (1985-1990 / 2007- 2012), se ha expresado en contra en múltiples ocasiones y crítica al tratado aunque esté en vigor. Antecedentes históricos El Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA) fue firmado por los gobiernos de los Estados Unidos de América ( Ley Pública 109-53 del 2 de Agosto de 2005 / H.R. 3045 ), la República de Guatemala, la República de El Salvador, la República de Honduras, la República de Nicaragua, la República de Costa Rica y la República Dominicana. La República de Panamá prefirió negociar su propio tratado de libre comercio con los Estados Unidos (aprobado el 13 de octubre de 2011) y la República de Haití posee ventajas arancelarias. La Mancomunidad de Belice y otras naciones caribeñas, pertenecen a la Comunidad del Caribe (CARICOM). La República de Cuba y otras naciones de la cuenca caribeña, pertenecen a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), tratado liderado por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. El primer gesto del Gobierno Federal para realizar algún tipo de unión o tratado con Centroamérica y el Caribe fue la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC 1 ) mediante la Ley para la Recuperación Económica de la Cuenca del Caribe (CBERA 2 ) de 1983. Ésta proveyó incentivos tarifarios a estos países, como el que los productos entren a Estados Unidos sin pagar aranceles, siempre y cuando aplique la norma de origen de un mínimo del 35% del valor agregado. Además, ayudó a El Salvador, sumergido en la guerra civil, y a Nicaragua, la cual estaba inmersa en una revolución. Luego, se estableció la Ley de Expansión de la Recuperación Económica de la Cuenca del Caribe (CBI II 3 ) de 1990, que convierte en permanente esta iniciativa. Más adelante, al establecerse el Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con Norteamérica (NAFTA) fue muy fuerte la competencia, en especial en el área de la producción de textiles con México. Para dar paridad en esta área a los veintitrés países independientes de la cuenca, se creó la Ley de Alianza Comercial de la Cuenca del Caribe (CBTPA 4 ) de 2000; ésta convirtió la región en la sexta zona de exportación de bienes estadounidenses y los artículos provenientes de la cuenca del Caribe eran tratados con preferencia. Los países centroamericanos involucrados en el DR- CAFTA comenzaron las negociaciones con Estados Unidos en 2003, excepto Costa Rica en 2004. Así, luego de llegar a un acuerdo común, comenzaron a negociar como bloque económico. La República Dominicana entró en negociaciones en 2004. Éstos firmaron los términos acordados en la sede de la Organización de los Estados Americanos en diferentes ceremonias protagonizadas por los ministros de comercio de estos estados soberanos. Los estados vinculantes en la zona DR-CAFTA negociaron como bloque. De esta forma son más atractivos, ya que realizar cinco negociaciones individuales resulta muy complicado y extenso. Estos establecieron términos que estuvieran dentro de sus respectivos órdenes constitucionales, para así administrar el tratado adecuadamente. Además, tienen en cuenta sus respectivas diferencias sobre desarrollo social y económico para estar listos a la apertura comercial, y puedan adaptarse las economías más lentas, al ritmo de las más dinámicas. Este tratado incluye asuntos de materia laboral. El DR-CAFTA en Centroamérica y República Dominicana Los países (Costa Rica, Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua) vieron desde antes de aceptar el DR-CAFTA que tenían retos que superar. Algunos son: generar competitividad entre sectores de producción, determinar cuáles son sus sectores fuertes, establecer mecanismos para que el consumidor obtenga beneficios en precio y calidad, generar mano de obra de calidad, modernización de las instituciones públicas, reducir la corrupción y lograr la mejor repartición de los bienes. Esos retos que son característicos de estos países centroamericanos se han comenzado a resolver desde antes de la entrada de los países al DR-CAFTA. Además, este TLC avanza en la construcción de economías abiertas y creación de un marco jurídico estable para las inversiones y estrechar las relaciones con el comercio estadounidense. Para los Estados Unidos lo sustantivo del tratado será poner en práctica junto a los otros seis (6) países la legislación aprobada en cuanto a propiedad intelectual, regulaciones laborales y ambientales, control del terrorismo, narcotráfico y derechos humanos. Como es de esperarse, en todos los países vinculantes el DR-CAFTA hubo movimientos en contra. En especial de los grupos agricultores, que entienden que con la libre entrada de productos extranjeros a sus países sus industrias desaparecerán. Además de movimientos anti- globalización que afirman lo anterior. También se encontraban

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