Violencia desde la desconexión moral

20 pontificia universidad católica de puerto rico destaca los refuerzos como una variable importante entre los factores que influencian el modelaje. Esta Teoría de Aprendizaje Social piensa al ser humano como un agente creador de su propia experiencia, lo que se diferencia de las teorías más mecanicistas en donde se conceptualizaba al ser humano como pasivo ante los estímulos del ambiente. Como resultado, Bandura se mueve de una perspectiva de relación causa y efecto, a una perspectiva de multicausalidad para explicar el comportamiento (Engler, 2014). En el transcurso del proceso de desarrollo, las personas se topan con un sinnúmero de situaciones que ejemplifica lo que Bandura expuso en su teoría. Por ejemplo, una figura de autoridad, como un padre o madre, que resuelva sus problemas por medio de métodos violentos, estará presentándole esa alternativa a su hijo. Por consiguiente, el hijo contará con la misma estrategia infectiva de resolver sus problemas cuando se le presente una situación análoga. Asimismo, otras figuras de autoridad pueden ser figuras en la televisión o cine, artistas, políticos, entre otras personas que sirvan como un modelo agresivo para la sociedad. Como consecuencia, las personas comienzan a aprender estos modelos de agresividad de distintas fuentes, se quedan grabados en la mente y se ejecutan teniendo consecuencias nefastas en lo que se conoce como el ciclo de la violencia, aunque por fortuna, este ciclo no es absoluto. Cabe señalar que este proceso de modelaje no es uno pasivo, sino un proceso activo, crítico y en constante creación (Engler, 2014). Por otra parte, los refuerzos positivos y negativos en relación con la violencia, frecuentemente están arraigados y bien vistos en la cultura en la cual uno crece. El refuerzo positivo se refiere a cuando se utiliza la agresión para obtener un desenlace deseado. Al contrario, un refuerzo negativo se refiere a cuando se utiliza la agresión para que no suceda un resultado no deseado. Ambos conceptos, muchas veces, se presentan en una gama de situaciones que dificultan su identificación. Sin embargo, el refuerzo positivo se ejemplifica cuando el niño utiliza la agresión en busca de atención o tal vez un juguete y el refuerzo negativo se pueda observar cuando se les enseña a los niños a defenderse con golpes ante las burlas en la escuela. De esta manera, el niño aprende que la agresión y la violencia tienen buenos resultados o por lo menos, dejan de tener un resultado negativo doloroso.

RkJQdWJsaXNoZXIy NzUzNTA=