Actas XII Católicos y Vida Pública |Organizar la esperanza para la comunión, la participación y la misión

121 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Hoy sabemos que Hammarskjöld tuvo vivencias extáticas, pero en vida las silenció por completo. Su diario espiritual15, Vagmarken, (Markings en inglés y Marcas en el camino en español)16, es confesional al estilo agustiniano y está constituido por “meditaciones, reflexiones, [y] efusiones literarias”17. El diplomático lo confió en vida a Leif Belgrafe, subsecretario sueco de Asuntos Exteriores, asegurándole que sus apuntes proporcionaban el verdadero perfil que debía dibujarse de su persona. Un perfil espiritual en extremo, pues Hammarskjöld hace escuela con Meister Eckhart, Kempis, Juliana de Norwich, san Juan de la Cruz, Pascal y aun con sufíes como Rumi, quienes proclaman “la renuncia a sí mismos”18. Ello permitió al contemplativo sueco dar un rotundo “sí” a las necesidades del prójimo. Muy en la línea de la tradición mística cristiana, Hammarskjöld se vuelve un activista al servicio de Dios, asegurando en sus memorias que en su tiempo el camino a la santidad tenía necesariamente que pasar por el mundo de la acción. Su rotundo “sí” a la Trascendencia implicó ejercer la justicia como misión de vida a través del servicio diplomático. No me extraña que Juan Martín Velasco, teórico sin par del fenómeno místico, describa a Hammarskjöld como un “modelo señero de santidad secular”19. En efecto, es que el “sí” que este pionero de la espiritualidad laical dio al llamado de Dios incluyó la inmolación de su propia vida. Quiero compartir ahora el caso de una persona anónima y laica, Silgia Navarro, que también fue bendecida con la gracia mística. Silgia tuvo un accidente gravísimo de muy niña, que le fracturó las vértebras de la espalda y la dejó siete largos años postrada en una cama de hospital, amarrada a una tabla rígida para que no tuviera movimiento alguno. La niña ponía un espejito al lado de su cabecera para anticipar el momento en el que su padre entraba a visitarla. Los médicos ponían en duda que la niña sobreviviera y desde el principio habían descartado que volviera a caminar. Cuando, tras muchos años, le dan el alta médica, su padre le asegura que, en contra de todo pronóstico médico, ella volvería a caminar y sería agraciada con una vida 15 Sobre la figura de Hammarskjöld, cf. H. Pitney Van Dusen 1967 y G. Aulen 1969. 16 Cf. Hammarskjöld 1965 y 2006 (versión inglesa) y 2009 (versión española). 17 Martín Velasco 1995/2007:271 y 272. 18 Cito el texto que el diplomático sueco para el programa de radio de E. Morrow, apud Martín Velasco 1995/2007: 270. 19 Martín Velasco (1995-2007) cita a Pablo d’Ors. místicos y contemplativos al servicio de la vida pública

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