Actas XII Católicos y Vida Pública |Organizar la esperanza para la comunión, la participación y la misión

89 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio muchas actividades, es la promotora de los Congresos Católicos y Vida Pública, que este año pasado han celebrado su 25 edición. Estos Principios Orientadores fueron aprobados por el Consejo Nacional en septiembre de 2007. Este documento, que podría sorprender a muchos por la reciedumbre y firmeza de sus afirmaciones en tiempos de relativismo y medias verdades, se atreve a afirmar que “Las Obras Educativas de la ACdP se crean para formar cristianos con la máxima altura intelectual e infundir en ellos una preocupación por la intervención en la vida pública”. Cuando de las obras educativas en general se pasa a las universidades –el CEU posee universidades en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla, así como otros centros universitarios en diversas ciudades y numerosos colegios-, el texto mantiene el mismo tono: “[...] las universidades CEU se ofrecen a la Iglesia como instrumento de evangelización de los hombres y las culturas”. Y solo un poco después: “[...] realizan su apostolado en el privilegiado ámbito de la cultura superior mediante la inspiración cristiana, no sólo de sus miembros, sino de la comunidad universitaria en cuanto tal”. Pero, ¿es posible en estos tiempos una comunidad académica que, de modo riguroso y crítico, responda a una inspiración cristiana en sus principios fundadores y, además, haga posible que esos principios penetren y conformen la realidad cotidiana y las actividades universitarias? No sería lícito hacer afirmaciones de la rotundidad de las expresadas si no existiera la voluntad de cumplirlas. Pero cuando universidades que se quieren católicas se imponen tal nivel de exigencia, lo difícil es pasar de la teoría a la práctica, de los principios a las propuestas y, de ahí, al estilo, la forma perdurable en que esas propuestas se trasladan a lo cotidiano, se encarnan ante los demás. Al dar ese paso, trascendemos el ámbito de los principios para situarnos en el terreno de la propuesta educativa. Desde luego, el compromiso con la investigación y la excelencia en la docencia son elementos imprescindibles de la propuesta educativa de toda universidad, y nada debiera distinguir en esos aspectos a una católica de cualquier otra de las que gozan de prestigio y reconocimiento. Ahora bien, ahí no se agota la propuesta educativa de una universidad católica, cuya finalidad no puede sustraerse de la voluntad de construir una comunidad académica unida en la común la universidad católica: misión y función en una universidad plural

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