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cuadernos de investigación social y económica

pontificia universidad católica de puerto rico

tener acceso a las órdenes sagradas, ascenso a más posiciones

sociales, a pertenecer como miembros de los cabildos, al

ascenso en la jerarquía de las milicias urbanas o disciplinadas

y otras áreas sociales. Según los estudios realizados por

este servidor, en el sur de la Isla entre fines del siglo XVIII y

comienzos del siglo XIX el porciento de ilegitimidad ascendía

a un 18%, dato que se confirmaba en otras partes de la isla

para esa misma época.

14

En áreas de Centro y Sur América, el

porcentaje ascendía a veces a un 50%.

El aislamiento, la dispersión y la falta de instituciones de salud

en la mayoría de los pueblos de la Isla tenían otra repercusión

religiosa. Los niños no podían ser bautizados con la premura

que requería o aconsejaba la Iglesia. Aunque en los libros

parroquiales rezan casi rítmicamente que los infantes se

bautizaban a los quince días de nacidos es muy probable que

no fuera del todo así. La mortalidad infantil era muy alta, más

de un 50%. Así que muchos feligreses en los campos y sectores

comenzaron a utilizar a menudo la práctica del bautismo de

agua.

15

La población esclava, que a comienzos del siglo XIX era

alrededor de un 12% en la Isla, en el sur ascendía con Guayama

y Ponce como los pueblos de mayor índice de esclavitud.

Guayama tenía una tradición estadística de cerca de un 20%

y Ponce fue ascendiendo en población africana luego de 1815

con la llegada de extranjeros que se establecían bajo el amparo

de la nueva Real Cédula de Gracias de 1815.

16

Esta Real Cédula

propició un desarrollado aumento en la siembra de caña y en la

producción de azúcar. La mano de obra esclava, como diríamos

hoy se “disparó”. Existe evidencia de las autoridades civiles y

eclesiásticas pidiéndoles a los dueños que cristianizaran a sus

esclavos. Muchas veces estos últimos no eran tan prontos a

cumplir con esas directrices. Esto puede haber sido una de las

causas por lo que la población de origen africano mantuvo sus

creencias y costumbres religiosas.

14 Ibid, pp. 396 – 398.

15 Ibid, pp. 298 – 291.

16 Ibid, Vol. De Apéndice, p. 304.