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Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

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Nadie mejor para avalar el amor de Dios que Teresa sentía por los

hombres, que el Papa Juan Pablo II, a los dos días de la muerte de

Teresa: “Nos deja unos ejemplos elocuentes para todos, creyentes y

no creyentes. Nos deja el testimonio del amor de Dios. Las obras por

ella realizadas hablan por sí mismas y ponen de manifiesto ante los

hombres de nuestro tiempo el significado que tiene la vida”.

Hay algo que debiéramos aprender de los santos, su ardiente amor

a Dios. Esa ha sido la clave y el secreto de sus vidas, y lo fue de

Teresa de Calcuta. Contrasta la vida de los santos con la vida del

resto de los cristianos. Ellos son como arboles cuyas raíces están

fuertemente arraigadas en Dios. Han puesto toda su confianza en

el Señor, cuentan para todo con el Señor y su fuerza y razón de ser

es el Señor.

Hoy estamos asistiendo a un fenómeno que cada vez se va

generalizando más y más y que de alguna manera esta salpicando

también a muchos católicos, me refiero al fenómeno de la

secularización. Una especie de apatía por las cosas de Dios. Dios

cuenta poco, cada vez menos, en la vida practica, ya sea en el

ámbito de la vida personal, ya sea en el ámbito de la vida social o

política. Es como si bajo el pretexto de la separación de la Iglesia y

del Estado, Dios tuviese que pagar las consecuencias, y de hecho

las paga, sacándolo de la vida pública y privada. Sin querer

exagerar, lo podríamos llamar una especie de ateísmo práctico.

Teóricamente creemos en Dios, profesamos la fe en Dios, pero en la

practica, al a hora de obrar, Dios cuenta poco o muy poco, por no

decir nada, en nuestras vidas.

Si nos preguntan cual es el primero y principal mandamiento, no

dudamos en contestar, el primer mandamiento es amar a Dios y al

prójimo. Pero a la hora de tomar decisiones, si tenemos que elegir

en Dios y el dinero, entre Dios y la pasión, entre Dios y el pecado, ya

no estoy tan seguro de que respondamos Dios es el primero. En la

práctica lo relegamos a segundo o último plano.

A lo mejor estoy exagerando, pero pregunto, ¿cierto o falso?

Teresa de Calcuta nos invita desde el cielo a que el Amor de Dios

sea el primero y, a ejemplo suyo, hagamos del amor de Dios la

razón de ser y motor de nuestras vidas.

Beata Teresa Calcuta, ruega por nosotros.