64
pontificia universidad católica de puerto rico
ineficiente a sus posibles competidores;
106
• la protección del café de Puerto Rico mediante las tarifas;
• la no aplicación a Puerto Rico de las leyes de rentas internas de
Estados Unidos; y
• los ingresos de aduanas y tarifas que se mantendrán en un fondo
separado para el uso del Gobierno de Puerto Rico.
La Ley Foraker completaba la eliminación del Gabinete Autonómico y
la Diputación Provincial y creaba un complejo esquema de lealtades en
conflicto. Muñoz Rivera atacó duramente sus disposiciones diciendo que:
[E]l Gobernador era el que menos gobierna y que en las secretarías hay
siete pareceres distintos: el do, re, mi, fa, sol, la, si, do de la escala musical.
La gama completa con todos sus sonidos, sin que la batuta de un maestro
consiga dar el diapasón a los instrumentos desacordes e inarmónicos. Los
que se inventaron ese laberinto se complacen repitiendo ‘que no estamos
preparados’. Y yo quiero devolver frase por frase, ofensa por ofensa,
afirmando y repitiendo que los políticos americanos no están preparados
a gobernar colonias extrañas a su genio y a su civilización particular.
107
El liderato autonomista, fiel a Luis Muñoz Rivera, sufrió grandes
trasformaciones. El nuevo gobierno americano resentía sus críticas y su
reacción inicial a la invasión afirmando su lealtad a España. El liderato
de Barbosa se integró de inmediato a los nuevos gobernantes, viendo su
cooperación como un paso a su ideal de integración política en los Estados
Unidos. Cuando turbas asaltaron la imprenta y el hogar de Muñoz Rivera,
lo acusaron a él en vez de a los asaltantes. Surgió entonces el siguiente
intercambio:
Pregunta el Juez que preside:
- Nombre del procesado
- Luis Muñoz Rivera; 42 años de edad, de estado casado. De
profesión periodista, vecino de San Juan
106 El futuro gobernador de Puerto Rico Rexford Guy Tugwell investigó la procedencia de esta limitación. Véase:
José Trías Monge,
Historia constitucional de Puerto Rico, Tomo I
,
supra
, p. 219. Esta Ley de los 500 Acres cobró
vida propia y se convirtió en un grito de lucha social ante la falta del Gobierno de ponerla en vigor frente al
latifundista ausente. Su contenido se hizo formar parte de la Constitución de Puerto Rico en 1952. Véase el
artículo VI, sección 14.
107 Discurso de Luis Muñoz Rivera en la Cámara de Representantes el 30 de enero de 1908, citado en Trías
Monge,
Historia constitucional de Puerto Rico, Tomo I
,
supra
, p. 282.